viernes, 24 de agosto de 2007

Día 12 del tercer ciclo

Hoy compré los sueros y los macrogoteros, que era lo único que me faltaba para estar listo para el lunes: comienza el cuarto ciclo.



Mi hermano Enrique me mandó este poema sobre el cáncer y todas aquellas cosas en las que no puede vencernos. Es bueno tenerlo presente:
¡El cáncer es tan limitado!
No puede paralizar el amor
No puede quebrantar la esperanza
No puede corroer la fe
No puede destruir la paz
No puede matar la amistad
No puede suprimir los recuerdos
No puede acallar el valor
No puede invadir el alma
No puede robar la vida eterna
No puede conquistar el espíritu.



Creo haber dicho que fue Enrique quien me puso en contacto con Montalbano. Aquí va otro fragmento de una de sus novelas:
Y, en aquel momento, le llegó muy despacio con la brisa de la tarde un aroma que le dilató las ventanas de la nariz: aroma de cocina auténtica y sabrosa, aroma de platos preparados como Dios manda. Sus dudas se disiparon de golpe, abrió la puerta y entró. El local disponía de ocho mesas, y sólo una de ellas estaba ocupada por una pareja de mediana edad. Se sentó a la primera mesa que tenía a mano.

[...]
-Si se atreve, tengo unos pirciati que queman -dijo el bigotudo.
Sabía lo que era el pirciato, un tipo especial de pasta, pero ¿qué era lo que tenían que quemar? Sin embargo, no quiso darle al otro la satisfacción de preguntarle cómo estaban preparados los pirciati. Se limitó a hacerle una sola pregunta:
-¿Qué quiere decir usted con eso de si me atrevo?
-Justo lo que he dicho: si se atreve -fue la respuesta
-Me atrevo, no se preocupe, me atrevo
El otro se encogió de hombros, desapareció en el interior de la cocina, regresó poco después y se puso a mirar al comisario.

[...]

Y llegaron los pirciati. Despedían aroma de paraíso terrenal. El bigotudo se apoyó en el marco de la puerta como si se dispusiera a presenciar un espectáculo.
Montalbano dejó que los efluvios penetraran hasta el fondo de sus pulmones.
Mientras él aspiraba ávidamente, el otro habló.
-¿Quiere una botella de vino al alcance de la mano antes de empezar a comer?
El comisario asintió con la cabeza, no le apetecía hablar. Le colocaron delante una jarra de un litro de vino tinto muy espeso. Montalbano llenó un vaso y se introdujo en la boca el primer bocado con el tenedor. Empezó a asfixiarse, tosió, le asomaron las lágrimas a los ojos; tuvo la clara sensación de que sus papilas gustativas estaban ardiendo. Se bebió de un trago todo el vaso de vino, que, por su graduación, tampoco era una broma que digamos.
-Vaya despacito y con cuidado -le aconsejó el camarero-propietario.
-¿Pero qué es lo que hay aquí dentro? -preguntó, todavía medio asfixiado.
-Aceite, media cebolla, dos dientes de ajo, dos anchoas saladas, una cucharadita de alcaparras, aceitunas negras, tomate, albahaca, media guindilla, sal, queso de oveja y pimienta negra -contestó el bigotudo, enumerando los ingredientes con una pizca de sadismo en la voz.
-¡Jesús! -dijo Montalbano-. ¿Y quién está en la cocina?
-Mi mujer -contestó el bigotudo saliendo al encuentro de tres nuevos clientes.
Intercalando los bocados con tragos de vino y gemidos tanto de extrema angustia como de irresistible placer («¿habrá un plato extremo tal como hay un sexo extremo?», llegó a preguntarse en determinado momento), Montalbano tuvo incluso el valor de mojar el pan en el condimento que había quedado en el fondo del plato, secándose de vez en cuando el sudor que le empapaba la frente.
-¿Qué desea de segundo, señor?
El comisario comprendió que con aquel «señor» el propietario le estaba rindiendo honores militares.
-Nada.
-Hace usted muy bien. Lo malo de los pirciati que queman es que uno recupera los sabores al día siguiente.

2 comentarios:

  1. Ilustre Gran Gu! Me mori de risa leyendo este episodio! Me hizo recordar un amigo de mi papa que fue a casa a comer una vez y el tipo insistio en comer picante y mi papa tenia uno que le habia hecho un "amigo" mexicano, puesto entre comillas porque no creo que alguien que se diga ser tu amigo pueda prepararte algo tan horrendo. Este picante que el "amigo" de mi viejo habia hecho, era tan fuerte que para usarlo teniamos que poner una cucharita plastica, solo remojarla en el picante y luego, asi mismo remojada, meterla en el plato de sopa que ibas a comer. Acto seguido, botabamos la cuchara plastica porque la bicha (la cuchara plastica, no la constitucion, por si) quedaba impregnada para siempre de picante, por lo cual quedaba inutilizable. Pues bien, este tipo empeñado en comer picante y mi papa que lo saca y le advierte que el picante es pura candela y eltipo que nada, que elestaba acostumbrado, que no importaba. Ilustre, atonito,vi como el loco este le ponia a la sopa unas 5 o 6 cuharaditas de esta cosa horrenda (yo hasta habia pensado usarlo como veneno para ratas) y acto seguido comienza a comer. Yo no lo podia creer!!! Claro, el tipo le da la probada y aquello debe haberle recordado hasta su 5a generacion ascendente y el tipo que dice: esta bueno! si claro! obvio que ibaa decir que estaba bueno! ese no iba a arriesgar su reputacion en ese momento ni iba a decir que picaba demasiado. De ahi en adelante, todos en la familia nos sentamos no mas a ver como este loco sufria, tratando de poner cara de felicidad! Al tipo (mantendre oculta su identidad, no vaya a ser cosa que lea este blog) le sudaba la frente, se le hinchaba la boca, pero nada, ahi seguia, hasta que termino el plato. Mi mama, creo que en un acto de sadismo, le pregunto si no queria otro plato mas, y el tipo: No, esta muy buena la sopa, pero me llene con este plato! Claro Gran Gu! ¿tu crees que ese iba a probar bocado en el resto del dia? jajaja
    Por si acaso yo no vuelvo, me despido a la llanera, despedirme no quisiera, pero no encuentro maneraaaaaaaa.
    Voy saliendo, asi que te dejo los mejores deseos para estos dias en que inicias un nuevo ciclo. Recuerda que el hielo NO debes agarrarlo con las manos pa que no tengamos que leer otra historia de tortura nazi en este blog. Si Dios quiere, pues estare de regreso en una semana. Please, mandame mensaje de texto, para saber que estas bien y que todo anda bajo control. A mis suplentes tambien les dejo saludos y recuerden que para suplirme bien, es imprescindible que hagan chistes malos.

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  2. Yo creo que todo el mundo tiene algún cuento de alguien así. Mi hijo Jorge comía mucho picante hace años, y cierta vez se puso a competir con un amigo de Trujillo a ver quién soportaba más (¿conoces el picante trujillez?). La mamá de este amigo nos lo traía con frecuencia. Lo preparan en leche y le ponen "diablitos", que a pesar del nombre no tienen nada que ver con el picante mismo, son las flores del maguey, que le dan al picante un sabor delicioso. Acompañando a los pastelitos andinos es estupendo. Yo mismo hace tiempo abusé del picante, ya hace algún tiempo que lo uso menos (bastante antes de mi operación, no creas).

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Alejandro