jueves, 23 de agosto de 2007

Días 9 al 11 del tercer ciclo

Estos días han transcurrido sin novedad. Hoy supe de otro paciente de Arsuve, también operado del colon, a quien le comenzaron su tratamiento con el bolsito con la bomba de infusión, pero tuvo problemas con él: pasó toda una noche sonando la alarma de batería baja, sin que lo estuviera en realidad. Terminaron cambiándoselo por una bomba más pequeña que cabe en el bolsillo. Yo no la he visto, fue mi esposa quien me contó. Tendré que preguntar, aunque la verdad es que ya me he acostumbrado al bolsito y no me molesta. Por otra parte, si es pequeño no sé si tendrá la capacidad para el medio litro de suero que me ponen a mi. Ya veremos.



Quinta área del plan de dos años para sanar del libro Sanar es un viaje, de Carl Simonton: Nutrición:

Esta categoría no incluye solamente el hecho de comer, sino cualquier esfuerzo que usted haga relacionado con la comida y la nutrición: preparar comidas, tomar vitaminas, participar en grupos de apoyo que se concentren en la dieta y todo tipo de lecturas sobre alimentos y nutrición. Sus creencias en este ámbito son de vital importancia.
Aquí repetiré una información que ya incluí anteriormente, porque es extraída justamente de esta sección del libro:

La dieta es una parte importante en el proceso de recuperación, porque nuestra capacidad natural de sanar depende de una nutrición adecuada. Las directivas que ofrecemos en el Centro [Simonton Cancer Center, en Pacific Palisades, California] en lo tocante a la nutrición son básicas y bien conocidas.
En resumen, los elementos básicos son los siguientes:
  • aumentar el consumo de fruta y verdura, especialmente frescas;
  • dar preferencia a la carne blanca sobre la carne roja;
  • consumir alimentos ricos en fibra;
  • consumir menos azúcar, menos sal, menos grasas y aceites;
  • cafeína: el equivalente de dos tazas de café por día o menos;
  • alcohol: el equivalente de dos copas (60 gramos de licor) por día o menos.
Obsérvese que se trata de unas directrices generales que dan margen para una amplia variedad de opciones.


En el Centro nos concentramos principalmente en la actitud de nuestros pacientes con respecto a la dieta y la nutrición. Creo que esto es más importante que los detalles exactos de lo que comen. Si usted está haciendo cambios saludables en su dieta, pregúntese s se los toma con entusiasmo e interés o los considera como una más de las molestias del hecho de estar enfermo, como una obligación o como una renuncia a algo que le gustaba. Si sigue un régimen riguroso y cree que debe atenerse a él pase lo que pase, quizás así no esté realmente ayudándose. Es más sano que acepte una dieta con la actitud de que la seguirá durante cierto tiempo y después evaluará si contribuye o no a que se sienta mejor.


Tenga especial cuidado de no utilizar una dieta para castigarse por pasados abusos con la comida. Lo que queremos es que se concentre en la recompensa, no en el castigo. Permítase una dieta saludable como recompensa por el hecho de estar cuidándose y como una manera de brindarse apoyo en estos momentos difíciles.



He estado leyendo varias novelas de Andrea Camilleri, cuyo personaje principal es un comisario siciliano, Salvo Montalbano, y que es un homenaje que rinde Camilleri a su admirado Manuel Vázquez Montalbán. Pepe Carvalho es el detective gastrónomo y cincuentón de más de 20 títulos de Vazquez Montalbán. Me parece oportuno incluir algunos fragmentos de las novelas de Camilleri, donde destaca el amor de Montalbano por la comida, y en particular por la comida siciliana, honesta y sencilla, pero no por ello menos rica.

Habiendo cerrado la trattoria San Calogero, por la avanzada edad de su dueño, Montalbano hizo una peregrinación por todo el pueblo de Vigàta y sus alrededores para encontrar reemplazo a los placeres que siempre aquella trattoria le proporcionaba.
Aquel día decidió probar una trattoria que le había recomendado Mimì [Augello, uno de sus subordinados en la comisaria].
Como la trattoria, que se llamaba Da Enzo, estaba situada en la parte alta del pueblo, el comisario se resignó a coger el coche. Fuera había una terraza cubierta con una chapa ondulada, mientras que la cocina debía estar en el interior de la casa que había al lado. Todo ofrecía un aire improvisado y provisional que fue muy del agrado de Montalbano. Entró y se sentó a una mesa. Un enjuto hombre de unos sesenta años, que vigilaba con ojos penetrantes los movimientos de los dos camareros, se le acercó y se le plantó delante sin tan siquiera abrir la boca para saludarlo. Sólo sonreía.
Montalbano lo miró con una expresión inquisitiva.
–Ya lo sabía... dijo entonces el hombre.
–¿Qué es lo que sabía?
–Que después de tanto ir de un lado a otro acabaría aquí. Lo esperaba.
Estaba claro que en el pueblo se había corrido la voz de su viacrucis como consecuencia del cierre de su trattoria habitual.
–Pues bien, aquí me tiene –dijo fríamente el comisario
Ambos se miraron a los ojos. El desafío a lo OK Corral ya estaba lanzado. Enzo llamó a un camarero.
–Pon la mesa para el dottor Montalbano y vigila la sala mientras voy a la cocina. Yo me encargaré personalmente del comisario.
De entremés le sirvió unos pulpitos a la sal que parecían hechos de mar condensado. Se deshacían nada más entrar en la boca. La pasta con tinta de jibia podía codearse dignamente con la de Calogero. Y en la parrillada de salmonetes, lubinas y doradas, el comisario recuperó aquel paradisíaco sabor que temía haber perdido para siempre. Una melodía empezó a sonarle en la cabeza, una especie de marcha triunfal. Se repantigó satisfecho en su asiento, y después respiró hondo.

4 comentarios:

  1. esto lo publicaste para justificar tu comelona tendencia???

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  2. ¡y a mucha honra!

    Pronto pondré más de las experiencias gastronómicas de Montalbano.

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  3. Hola Alejandro,
    Al fin me reincorporo al blog.
    Estaba en Florida visitando a Carla y a Mariaga con sus respectivas familias. Como sabras mi mama estaba tambien por alla, y Eduardo y mi papa nos cayeron de sorpresa en diferentes puntos de la semana.
    Se me olvido la camara, ya que hice la maleta dos horas antes del vuelo. Asi que tenemos que contar con las fotos de Carla y Mariaga.
    Me alegra que todo siga bien con el tratamiento. Lamento mucho tu experiencia con el hielo, la verdad que ni me la imagino.
    Con respecto a Montalbano, mi papa y mi mama me pegaron ese vicio. Una vez que empiezas no puedes parar hasta terminar todo el libro.
    Ya voy por el segundo....
    Espero que a Diego le haya ido muy bien por Brasil.
    Muchos besos y abrazos para todos,
    Valeria

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  4. Hola, Valeria

    Ya había sabido que Enrique se les apareció por allá cuando nadie lo esperaba. ¡Qué buena sorpresa! Hace un rato que él nos llamó desde el aeropuerto, llegando de Miami. Mañana almorzaremos juntos.

    Diego llegó un rato antes que Enrique, así que casi nos topamos en Maiquetía. Le fue muy bien. Está cansadísimo.

    Un abrazo

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Alejandro