jueves, 27 de septiembre de 2007

Día 4 del sexto ciclo

Hoy tuve que acercarme de nuevo al odontólogo, después de llamarlo, para que me fijara otra de las coronas temporales que se me desprendió con el hilo dental, a pesar del cuidado que tengo al usarlo. Esto debe ser a consecuencia de lo apretadas que siento que se ponen las muelas al comienzo de cada ciclo. En esta ocasión usó un cemento más fuerte para tratar de evitar que vuelva a ocurrir de aquí a que termine mi quimioterapia. Lo hizo en un ratico entre un paciente y otro. No hubo ningún maltrato a mis encías que es lo que habría que evitar para que no se produzca ninguna infección que lamentar.



Otros párrafos extraídos de Principios de autocuración, de Norman Cousins:
Uno de los aspectos desafortunados de la educación sanitaria es que tiende a hacernos más conscientes de nuestras debilidades que de nuestras fuerzas. Al concentrar la atención sobre las cosas que pueden ir mal y preocuparnos por ellas, tendemos a cultivar una visión unilateral del cuerpo humano, y considerarlo como fácil blanco de toda suerte de enfermedades. La más importante de todas las lecciones sanitarias es que el cuerpo humano es un mecanismo maravillosamente robusto, capaz de ocuparse de la mayoría de sus necesidades. Pero sabemos muy poco de los procesos corporales que se encargan de tales necesidades. Nos hemos dejado intimidar demasiado por el dolor. Cometemos el error de equiparar dolor con enfermedad, y es muy poco lo que se dice sobre el hecho que la mayoría de los dolores pertenecen a un sistema de advertencia que nos dice que estamos haciendo algo mal. Quizás estemos comiendo demasiado, o comiendo cosas que nos hacen mal; puede ser que estemos fumando o bebiendo demasiado, o que hayamos dado cabida en nuestra vida a más congestión o tensión emocional de lo que podemos manejar cómodamente. Puede ser que en la familia o en el trabajo haya problemas que se nos escapan cada vez más de las manos.

En vez de entender el mensaje que está tratando de comunicarnos el dolor, y ocuparnos de su causa, casi automáticamente echamos mano de algún analgésico. Vuelvo a insistir en que parece que no supiéramos que podemos tener dolor sin enfermedad, o que es posible deshacernos del dolor sin tomar calmantes. Nos hemos convertido en una sociedad que por su propia cuenta se atiborra de píldoras y se automedica, y más aún: Estados Unidos va camino de convertirse en una nación de enfermizos y de hipocondríacos, intimidados por el más leve dolorcillo, y preparados para creerse lo peor. Y naturalmente, el problema de creerse lo peor, es que tiene tendencia de provocarlo.

Una educación sanitaria adecuada debería empezar por concienciarnos acerca de los magníficos recursos que son parte inherente del sistema humano. Es necesario que sepamos que poseemos mecanismos para rechazar y combatir la enfermedad. Es necesario que nos demos cuenta cabal del maravilloso despliegue de células que circulan por el organismo, detectando la presencia de invasores, informando de su presencia y de su localización a un puesto de comando situado en el cerebro y dotado de la capacidad de activar las fuerzas capaces de responder a la amenaza; que sepamos que esas células van directamente al lugar de la invasión y que emplean el sistema químico del propio organismo para combatir los agentes infecciosos o corregir los crecimientos anormales. Este bellísimo sistema puede resultar dañado por toda la automedicación que tomamos en virtud de la errónea idea de que ésa es única manera de atenuar nuestros dolores. Al tratar los efectos en vez de la causa, lo único que conseguimos es intensificar el problema subyacente.

2 comentarios:

  1. Gran Gu! Estas lineas que colocaste aca, me recordaron a una profesora que me dio clases en el IUDEM (Instituto Universitario De Enajenados Mentales o,si lo prefieres, Indigentes Unidos Dispuestos a Estudiar Musica)Ella argumentaba siempre, de forma muy solida, que nuestro cuerpo, internamente, seguia siendo "prehistórico" y que señales de alerta eran disparadas cuando lo sometíamos a presiones. En ese tiempo pense que estaba chiflada (sigo pensandolo, solo que ahora creo que los demas, estamos mas chiflados que ella) y con el tiempo,he conseguido innumerable cantidad de articulos que hablan acerca de la forma que tiene el cuerpo de "enfermarse" por ejemplo, para obligarnos a descansar ¿tengo mucho trabajo y creo que todo lo demas es secundario ahora? ahi va! toma tu gripe! y asi tenemos un dia de "descanso" obligado. La diferencia seria que con la cantidad de quimicos y farmacos que ingresamos a nuestro cuerpo, pues el pobre ya ni halla que hacer ¿no crees? Tendran ganas de matarme quienes lean esto, pero no acostumbro tomar ningun medicamento (sigo pensando que ningun remedio es bueno, para mi, todos son veneno). Las gripes me las curo a la antigua, con reposo, mucho liquido, jengibre y limon ahhhhhhhh! y si la gripe es de esas de las bravas, tomo ron con limon! Te sirves una medida de ron puro (nada de hielo, esto es medicinal jajaja aunque sea dificil de creer) y le pongo el jugo de 3 limones. No se si de verdad es efectivo, o si el cuerpo busca curacion para evitar un trago mas de aquello!

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  2. Tibu:

    Lo del descanso obligado por una gripe, es casi textualmente lo que dice la Dra. Marianela Castés en sus talleres. La cosa es que la mayoría de la gente no acepta ese descanso, se cae a píldoras, insiste en seguir trabajando y la gripe se hace eterna, o se convierte en algo peor.

    Para que el ron sea verdaderamente medicinal tienes que medirlo con cucharadas -no importa cuántas; absolutamente no con las medidas que usan los barmen.

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Alejandro