lunes, 8 de octubre de 2007

Día 1 del séptimo ciclo

Nos levantamos a las 6:30, afeitada, rasurada del pecho alrededor del reservorio, ducha y desayuno. Salimos a las 8:15, y a las 9 ya estábamos en la clínica. Me anuncié en la recepción de Arsuve, nos sentamos un rato y poco después de las 9:30 me llamaron, ¡bien puntual la consulta de hoy!

La enfermera me pesó (me mantengo en 91 kg), me tomó temperatura y tensión, y pocos minutos después llegó la Dra. Arbona preguntando: ¿Cómo está mi paciente más comelón?. Eso fue lo más parecido a un regaño; volvió a decirme: lo bueno es que no pierdes el apetito. Todo bien. Encontró los resultados muy bien, y me mandó para arriba a empezar mi séptimo ciclo. Al salir me demoré un poco en la administración porque Elizabeth me dio un poco de planillas del seguro de Intevep para llenar y firmar. Con eso ya quedan cubiertas las primeras cinco sesiones. Ella tendrá que enviarlas ahora por fax. Le pedí que me hiciera los presupuestos y los informes médicos para las sesiones 6 y 7, indicando claramente "sesión 6 de 12" y "sesión 7 de 12", para que no haya más problema con eso.

Como Carmen había ido hasta el carro a buscar las medicinas mientras yo llenaba las planillas, al terminar subí directamente a la unidad de quimioterapia. Me anoté en la lista de pacientes y llamé a Carmen al celular al ver que no estaba allí. Me pidió que bajara a ayudarla, porque además de la bolsa con las medicinas, la bolsa con los sueros (6 frascos), la cavita con la Leucovorina, cargaba también su cartera y nuestras dos chaquetas. Bajé y volvimos a subir, y en eso me llamó Vanessa para que pasara a la suite.

Fue Johana quien me puso mi aguja (siempre duele un poquito) y me conectó a mi suero con la premedicación. Carmen bajó a hacer unas compras al Centro Plaza y poco después llegó mi hermano Enrique a ver cómo iba todo. Conversamos un buen rato y siguió para su trabajo. A mi lado estaba un señor portugués que está en su onceava sesión de Folfox, ya casi terminando. me contó que la ha ido muy bien, sin casi molestias. Sólo ocasionalmente ha tenido algunas aftas en la boca y los labios. Su médico, el Dr. Vera, le mandó unos enjuagues y una pomada para los labios. También ha sentido, por supuesto, los pinchazos en las manos. Me dice que hacia al final ha estado sentido un hormigueo en los dedos y en la planta de los pies, de forma permanente. Yo sabía que eso puede ocurrir, y que después de terminar la quimio va pasando poco a poco.

Vi un rato en la televisión un programa (en Vale TV) sobre Cristóbal Colón. Este era el primer capítulo de 7, y está dedicado a presentar el mundo de Colón, comenzando por Genova, su ciudad natal (según algunos investigadores), como ciudad marítima y comercial. Luego el mundo comercial de la época: Malasia, donde se cultivaban el clavo y la canela; la India, la pimienta; China, gran productora de seda, pólvora y otros productos; el mercado de especias de El Cairo, el más importante del mundo de aquella época, dominado por lo musulmantes, y a donde acudían los mercaderes europeos a aprovisionarse, pero no tenían acceso directo a los productores, por lo que Colón, como otros europeos ambiciosos, se empeñaba en buscar otra vía al Oriente. ¡Bien interesante el programa! La visita al mercado del Cairo, con todo un mundo de especias con las que ni soñamos, además de las que conocemos, me recordó una película griega que vi hace como dos años La sal de la vida, o Un toque de canela, ¡bella y muy emotiva película!

A las dos y media estábamos ya sentados esperando un filete de róbalo a la plancha con vegetales cocidos, en el restaurant de la clínica. Siempre que hemos pedido pescado aquí ha resultado bien fresco y sabroso. Pedí también una crema de vegetales. ¡Más sano imposible!

Al terminar, fuimos al Centro Comercial Chacaíto a buscar nuestros lentes. En el resumen de la semana pasada olvidé mencionar que fuimos a mandarnos a hacer unos lentes: los de Carmen estaban partidos y reparados desde hace tiempo, pero ya no daban más; y yo, hace tiempo que venía cerrando un ojo mientras trabajaba en la computadora porque no estaba enfocando bien con los dos ojos. Quedaron muy bien y me permiten también leer mejor.



Recordando el pedido de Julia de alguna musiquita, y pensando en regaños, en especial los de Carmen, incluyo "Una mujer como usté", de Aldemaro Romero, una de cuyas estrofas dice:
Una mujer como usté
capaz de mover montañas
¡qué importa si me regaña!,
con tal que sea mi mujer.

3 comentarios:

  1. No tengo idea de QUE comiste Gran Gu, pero el regaño de la Dra Arbona fue muy sutil. Hablare con la Carmen a ver QUE barbaridad cometiste...

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  2. Gracias Alejandro por la musiquita, realmente resulta bien agradable leer el blog con un fondo musical, y esta que no es nada machista muchisimo mejor.

    Con respecto de ir a celebrar cuando te den de alta, obviamente que prefiero la comida mantuana que el El Rey David, me entere que por la candelaria hay un sitio que los días jueves hacen Roti, creo que se llama la Iguana Verde o algo así, como tu, tibu (ya van a comenzar a perder) y el amigo vegetariano que cocina carnes estupendas,saben tanto de cocina a lo mejor conocen el sitio o de algún otro que cocinen Roti, para que lo recomienden.

    Se me olvidó comentarte que en la reunión que fuistes en la UPEL, por supuesto tenía que estar el representante del Pedagógico Siso Martínez, por eso nos llaman los acomodaditos.

    Y me parece excelente que Carmen te regañe, e igual que tibu, me parece que a la Dra. Arbona le falta caracater contigo.

    Bueno amigo, un gran abrazo.

    Julia

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  3. Julia:

    De nada por la musiquita. Me imaginaba que vendría algún comentario sobre el carácter nada machista de esa canción de Aldemaro, je, je.

    Ah, ya entiendo lo del otro sitio. Ese que tú dices se llama La Guayaba Verde, y está cerquita de la Cocina de Francy. No lo conozco, pero mi hermana me ha hablado muy bien de él. En el enlace puedes ver el menú actual, y sí, ahí está el rotí de gallina el jueves.

    ¿Los acomodaditos, los llaman? También imaginaba un comentario tuyo al respecto.

    ¿No viste que ya yo me estoy regañando también?

    Un fuerte abrazo,
    Alejandro

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