jueves, 25 de octubre de 2007

Día 4 del octavo ciclo

Decidí empezar a caminar todos los días al levantarme. Se supone que había empezado a caminar hace tiempo, pero en realidad lo hice algunas semanas 3 veces (pocas), otras 2, otras ninguna. Siempre había una razón para no hacerlo: tuve que salir a no-sé-qué, llegué tarde por la cola, almorzamos tarde... Una de las cosas que recomiendan en todos los libros, revistas y programas de televisión para no caer en el cáncer de nuevo es hacer cambios en el estilo de vida, y creo que hacerme la rutina de caminar todos los días es de las más importantes para mí, que siempre he sido tan sedentario. También el ejercicio es de las primeras recomendaciones para los operados de cáncer de colon. Veo a unos cuantos de mis vecinos salir tempranito a caminar o a trotar con una constancia envidiable, y los voy a tomar como ejemplo. Hacer ajustes en la comida, me es más fácil, a pesar de mi gourmandise. Ser moderado con el alcohol, me será también fácil. Me gusta mucho el vino, pero creo que se lo puede disfrutar moderadamente. Bueno, ¡comencé! Hoy Carmen me acompañó, y hicimos 40 minutos, 20 subiendo hacia el Club Táchira, poco a poco, pero es una subidita más o menos fuerte, 20 minutos p'abajo. Mañana voy con Jorge, que caminará temprano porque tiene hacia mediodía consulta con la Dra. Arbona, y antes tiene que hacerse su examen de sangre.

Después del baño y el desayuno me fui a la pescadería del Duque a comprar atún y filetes de curvina. Me llevé una cavita con hielo, para comprarlo a la ida y no me pasara lo de ayer. Le pregunté a Vito de qué región de Italia son ellos, y me dijo que de Sicilia. Naturalmente, le conté de los libros de Andrea Camilleri que he leído recientemente. Se interesó mucho y me pidió que le llevara los títulos de algunos de ellos para buscarlos.

Con mi pescado en la cava, seguí al Pedagógico a votar en la segunda vuelta para la elección de la Subdirectora de Investigación y Postgrado. Ya había dicho que eran tres candidatas, ahora quedan sólo dos. Llegando pasé por la entrada de los minuauditorios, donde se veía un grupo de gente, pero no supe de qué actividad se trataba. Seguí hacia la mesa de votación de los jubilados, saludando en el camino a algunos amigos que me fui encontrando. En la mesa en que me tocaba votar me encontré a mi pana Gioconda, que era miembro de mesa esta vez. Voté y conversamos un ratico, pero me fui pronto pues quería ir a comprar un cartucho de repuesto para el filtro de agua de la cocina, y creía recordar que el negocio cerraba a mediodía. Llegué justo a cinco pa' las doce y me enteré que trabajan corrido. Bueno, compré el cartucho, bajé dos cuadras por la Av. Fuerzas Armadas hasta La Casa del Bacalao, que vi cuando iba subiendo y pensé que se podría encontrar cosas buenas allí: empanadas gallegas o pasteles de bacalao, pero nada de eso: es una panadería bien surtida, pero como cualquier otra. Compré algo de queso palmizulia y un telita que estaba bien bueno.

Cuando iba ya en el carro hacia la casa, prendí el radio y lo primero que escuché es que había habido una batalla campal en los miniauditorios del Pedagógico de Caracas, por donde había pasado una hora antes, con motivo de un foro que estudiantes y profesores de oposición habían organizado, con invitados como Pompeyo Márquez y Yon Goicoechea, el dirigente estudiantil de la UCAB. Un grupito de estudiantes simpatizantes del gobierno entró a exigir que el foro se convirtiese en un debate de uno de ellos con Goicoechea, y la cosa se fue poniendo fea. En la noche pude ver lo que pasó por la televisión.

Llegando a la casa me encontré con que Diego también almorzaría con nosotros. Normalmente no tiene tiempo de venir a mediodía pero está participando en estos días en un Congreso de Geología en la UCV, y como le queda cerquita y tenía tiempo, subió hasta la casa. Nos comimos los filetes de curvina que estaban muy frescos, como siempre está el pescado del Duque.

Después de almuerzo estuve tratando de resolver un cangrejo que se presentó inesperadamente con el sistema de inscripciones en línea para la Jornada Anual de Investigación del Pedagógico de Caracas. En la mañana había hecho un pequeño cambio que me pidió el Coordinador de Investigación, y a partir de allí se enredó la cosa. No entiendo qué pasó pero el sistema quedó trancado y la gente no podía inscribirse. Luché un buen rato, envié una consulta al servicio técnico del proveedor de Internet donde está alojada la página, a ver si tenía que ver con algún cambio en el servidor que pudieran haber hecho ellos. Como no se me ocurría ninguna solución al problema, y no me respondía todavía el servicio técnico, me fui con Carmen que quería que la llevara a Beco de Chacaíto a comprar unas cosas.

Después de la cena recibí otro correo del Coordinador, que me dio una pista con la que pude por fin resolver el problema del sistema de inscripciones.


Una musiquita: Wapango de Paquito d'Rivera

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Alejandro