jueves, 15 de noviembre de 2007

Día 11 del noveno ciclo

Hoy salí a caminar con Jorge. Caminamos nuestros acostumbrados 40 minutos. Después de la caminata llamé nuevamente al Domingo Luciani, y hoy sí tenían el Oxaliplatino de 50 mg.

A las 10 a.m. sería el acto de imposición de medallas de Mariana mi sobrina, que se gradúa de médico. Como sabemos que esos actos son bien largos, no salimos tan temprano. Nos fuimos a las 10:30 y cuando llegamos y pudimos sentarnos en el balcón del Aula Magna (el patio estaba lleno) estaba el Decano de Medicina terminando sus palabras, y comenzó propiamente el acto de imposición de medallas de los graduandos de la Escuela Luis Razetti.

Juan Carlos, mi hermano, y Miriam, su esposa, impusieron la medalla a su retoño. Él es profesor jubilado de la Facultad de Ingeniería, y ella, profesora de la Facultad de Medicina. Las fotos salieron a duras penas, pues como dije antes estábamos en el balcón. En la primera están ellos sentados detrás de las autoridades, con los demás padres y abuelos (había algunos) que impusieron las medallas a sus graduandos. En la otra, Miriam recibe del Decano la medalla y se dispone, junto con Juan Carlos, a imponérsela a Marianita. Momento muy emocionante, como podrán imaginar. Hubo un intermedio con la actuación de la Coral de la Escuela de Enfermería. Luego de la parte musical, continuaba el acto con los graduandos de Enfermería. Cuando vimos que parte de los graduandos que ya habían recibido sus respectivas medallas estaban saliendo de la sala, bajamos a ver si podíamos ver a Mariana. No la vimos en las afueras del Aula Magna, y entramos al patio a buscarla. No la veíamos, pero ella sí nos vio a nosotros y se nos acercó. Salimos, nos abrazamos con ella y tomamos unas fotos, en el momento en que por el sistema de sonido estaban llamando a los graduandos a regresar a sus puestos para poder continuar el acto. ¡Les salió regaño! Nos parecía muy raro que abandonaran sus puestos cuando estaban todavía imponiendo las medallas a graduandos de otra escuela. La correíta con la que salgo en la foto no es de la bomba de infusión: estoy en la semana de descanso; es del estuche de la cámara fotográfica.

Salimos del acto como a la 1. Pasamos por el apartamento a cambiarnos antes de ir al Domingo Luciani a buscar mi Oxaliplatino. Allá atienden hasta las 3 pm. Cuando llegamos, como a las 2 y cuarto (había bastante cola en el camino), vimos más gente que nunca. Después supimos que se debía a que además de los pacientes que iban a buscar sus medicamentos, estaban los que, como yo, iban a buscar los que faltaron cuando retiraron los de su ciclo anterior. Afortunadamente, la primera cola, la que se hace para pasar por las computadoras donde imprimen la orden para la farmacia, se movía rapidísimo. La cola para la farmacia también tenía mucha gente, pero nos tranquilizó saber que la farmacia atiende mientras haya pacientes con sus órdenes en la mano, sin importar la hora. Es en las computadoras donde cierran a las 3.

Fuimos al Arabito a comprar kibbe y falafel para hacernos unos sandwiches árabes para el almuerzo (bien tarde).

2 comentarios:

  1. Por lo que he visto en varios post eres asi como fan del arabito ¿no?
    ¿como va el intensivo de sopas?
    Aprende de tu hijo chamo...

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  2. Hola, tibu

    La verdad es que no soy tan fan del Arabito como lo era de Amira. Había mucha variedad y muy buenos sabores. El Arabito no se le acerca, pero Amira ha desmejorado mucho: ahora venden hamburguesas, pizzas, no sé si buenas o malas porque no las he probado, pero la oferta de especialidades árabes ya es muy reducida. Una de las últimas veces que hemos ido fue saliendo de la primera cita de Jorge con la Dra. Arbona, cuando él se antojó de un sandwich de vegetales fritos, no había sino coliflor: es un grasero, pero muy sabroso. Antes había también berenjena y calabacín fritos.

    ¿Las sopas?: ayer me tomé la última de sardinas que quedaba y hoy fui al pescadero y traje cabezas de carite, un par de roncadores y medio kilo de cangrejos. Edith me preparó la sopa mientras estaba en la quimioterapia. Con el almuerzo me tomé ya un plato, ¡quedó riquísima!

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Alejandro