domingo, 25 de noviembre de 2007

Días 6 y 7 del décimo ciclo

Sábado 24/11 (día 6)
Hoy no fuimos al Chi-kung. Yo me puse anoche una ampolla de Granocyte, y en la madrugada sentí algo de dolor de espalda. Por otra parte, la Carmen está convaleciente de una pequeña cirugía en la encía, y no le convenía hacer ejercicios. Desayunamos tranquilos en la casa, y hacia mediodía salimos hacia el centro de Caracas (¡qué ocurrencia!). Carmen quería visitar una tienda del Pasaje Zingg, donde va cada año a buscar nuevos adornitos para el arbolito. Llegando a la Av. Bolívar nos encontramos con un Mega-Mercal que nos impidió llegar. Dimos media vuelta donde pudimos, y enfilamos hacia el Hipermercado Éxito, en Terrazas del Ávila. Allí había una buena cola para entrar, pero adentro no era tan grave la cosa. Aquí, lo que buscaba era un arbolito nuevo (igual que en Full Flores: si fuera más bonito y de un precio razonable; los precios lo eran, pero ¡muy feos!). Compramos algunas frutas y otras cosas.

Llegando a la casa no teníamos ganas de cocinar, además de que Diego se había ido con Raiza a almorzar juntos por su cumpleaños (el de ella: ¡Felicitaciones!), y Jorge se fue con Ónix a casa de los suegros a desayunar: esos desayunos suelen ser copiosos y tardíos. Así que almorzaríamos solos. Pusimos a calentar una empanada gallega de pollo marca K-tedra que trajimos del supermercado y acompañamos con ensalada. No es una maravilla, pero para ser una cosa congelada no estaba mal. En la tarde leí algo, hice una buena siesta, y en la noche me metí mi buena sopa de pescado, pensando en mis plaquetas en el examen de mañana. Esta semana tomé sopas de pat'e pollo o de pescado todos los días, asi que tienen que haber subido.

Últimamente no me provoca comer en la calle, no solo por aquel ultimátum de Carmen, sino porque la acumulación de medicamentos en mi cuerpo ha hecho que mi boca deje de percibir bien los sabores. Lo muy ácido lo siento menos, pero además me molesta en la lengua y las mucosas internas, y percibo menos lo salado y lo dulce, así que pensar a ir a comer a algún lugar para no disfrutarlo, me disuade de hacerlo. Al sentir menos lo ácido y lo dulce, al probar algún vino recientemente lo he sentido soso y me ha producido cierto picor.

Domingo 25/11 (día 7)
Dsayunamos en casa y salimos al laboratorio de la Clínica La Floresta. Llegamos allá como a las 11 y media. Me tomaron mi muestra de sangre, y fuimos de allí al Centro Comercial Santa Fe, pensando en comprarle un regalo a Raiza (su cumpleaños fue ayer, y no habíamos podido comprárselo) y, en el supermercado, lo necesario para hacer un chupe de pollo, pensando en algo rápido y sencillo, pues en la tarde montaríamos en familia el arbolito.

Antes de que me hablen del Imperio, y de que el arbolito no forma parte de nuestras tradiciones, debo decir que la iniciativa en nuestra casa siempre partió de Carmen, cuyo padre era español, y la acostumbró desde chiquita a montar su arbolito, y es una tradición por la que guarda mucho cariño, el que le profesa a su papá que falleció cuando ella tenía 12 años. Su arbolito (nuestro arbolito), se ha ido llenando año a año de pequeños adornos que ella va rastreando en todos lados, prefiriendo piezas de madera y otras muy delicadas que ha ido encontrando y atesorando desde el nacimiento de nuestros chamos. En la foto aparece uno de los adornitos más preciados de Carmen: un nacimiento en una cáscara de nuez. Esta misma foto la usamos como tarjeta de navidad el año pasado.

En el supermercado encontramos todo, menos el pollo. Había solo pollo entero, congelado y con piel. Pensé que podría encontrar pechugas con o sin hueso en una carnicería en Santa Mónica, pero cuando llegamos ya habían cerrado. Bajamos a Licarch, el supermercado en Los Chaguaramos al que voy con frecuencia, y no tenían nada de pollo. Ya eran casi las dos, así que no estaba seguro de si iba a Luvebras, en Santa Mónica, lo encontraría abierto. A Carmen se le ocurrió entonces que lo hiciéramos de camarones, y eso sí había, pelados y congelados, de marca Galera, pero ¡bien caros!

Mientras yo preparaba el chupe, Diego y Jorge armaron el arbolito (al final, el mismo de los últimos años), luego Diego probó e intercambió las luces de las instalaciones del año pasado, para que todos los bombillitos prendieran. Raiza y Ónix empezaron a poner las luces, Carmen abría las cajas con los adornos, Diego y Ónix ayudaron a pelar las papas, y Jorge a picarlas, y así, poco a poco, tanto el chupe como el arbolito comenzaron a tomar forma.

Después de almorzar terminamos entre todos de decorar el árbol, y tomamos algunas fotos del proceso.

7 comentarios:

  1. bueno, al menos yo no te iba a hablar del imperio, jajaja Tambien montamos arbolito!!! Ibamos a montarlo ayer, pero el nuestro esta en el maletero y el maletero esta en el estacionamiento y con ese palo de agua chamo, no queria mojarme por un arbolito, y bueno, cuando al fin escampo ya estabamos enrollados viendo una pelicula, asi que lo montaremos este domingo, despues de votar. (votaremos NO y usamos tu blog para hacer proselitismo politico ¿que tal?)
    Me fascino ese nacimiento en Nuez! y realmente lamento tus molestias con los sabores,porque para un autentico comelon, ha de ser un sufrimiento continuo (hablo en serio ok?)

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  2. ¡A mí siempre me ha encantado también ese nacimiento en miniatura!

    El problema con los sabores es realmente lo que más me está molestando ahorita, pero entiendo que ya falta muy poco, y es una molestia menor, frente a las que sé que podría tener.

    ¿Los valores? ¡Buenísimos! Ese régimen de sopas funciona de verdad: las plaquetas llegaron a 169. Lo demás está todo muy bien también.

    Un abrazo

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  3. aaaaaaaaaaaah ves? Ora te apareces donde la doctora y le dices "chupate esa mandarina"

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  4. Hola Alejandro:
    Que bueno que los valores esten mejorando otra vez. Es increible que ya falte tan poco para el fin de tu quimio y para vernos.
    El arbolito quedo lindisimo, y si es del Imperio no importa, al menos deberiamos copiar las cosas buenas y alegres de otra culturas, y parar de imitar fracasos. Me puse como el Tibu.... y para terminar con la propaganda, este fin de semana me voy de viaje relampago a Washington DC para votar por el NO.
    Ya si paro la propagandita.
    Cuidate mucho, para asi poderlos disfrutar bastante en diciembre.
    Besotes,
    Valeria

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  5. Hola, Valeria

    Tienes razón en lo de no copiar los fracasos, sino las cosas buenas y alegres.

    ¡Buen viaje para Washington! Vamos a ver cómo estarán las colas para votar (NO) aquí.

    Muchos besos

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  6. Tibu:

    Cuando he asomado en la consulta que voy a decir algo de las bondades de las sopas, la Carmen me ha dado un rodillazo.

    Un abrazo

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Alejandro