jueves, 31 de julio de 2008

Las propiedades de una buena taza de Té Verde

Hoy Ronald (mejor conocido por los lectores de este blog como Tibu) me mandó un enlace a una página donde se explica en detalle las propiedades medicinales y, en particular, inhibidoras del cáncer de esta maravillosa bebida. Casi desde que comencé el blog, me insistió en que dejara el café y me cambiara al té verde. No llegué a tanto, pero sí bajé drásticamente el consumo de café, a una o dos tazas por semana, y me tomo una o dos de té verde al día, aunque no me produce el mismo placer del café. Mejor dicho, no me produce ninguno, pero sé que es bueno para la salud.

Entre las interesantes informaciones que aparecen en el artículo, transcribo dos párrafos:
Todas las hojas de té [negro, oolong, y verde] provienen de la camellia sinensis, planta de la familia Teácea, grandes arbustos de Asia cuyo cultivo está muy extendido. Todas estas infusiones contienen unas substancias llamadas catequinas y es, precisamente, una de estas substancias la que es capaz de inhibir la proliferación del cáncer. En el té negro, las catequinas se oxidan durante su producción por lo que sus efectos beneficiosos desaparecen. Sin embargo, en el té verde, las catequinas se mantienen intactas y una de ellas, denominada EGCG, es capaz de actuar contra el cáncer, de allí su actual creciente preferencia por los consumidores.

Gracias a que no se deja fermentar, el té verde después de su secado retiene los polifenoles. La composición en polifenoles del té verde es similar a la de las hojas frescas: flavanolas (catequinas) y ácidos fenólicos. Los estudios científicos realizados hasta el momento ven en esta última sustancia EGCG el constituyente más significativo. La epigalocatequina-3-galato (EGCG) ha sido analizada en diversos modelos experimentales que han mostrado sus notables propiedades antiinflamatorias y antioncogénicas. Un estudio sobre las propiedades del té verde fue presentado por investigadores de la Universidad de Kansas en la reunión de la American Chemical Society, celebrada en Las Vegas en Septiembre de 1997. Este estudio cuantificó la cualidad antioxidante de los polifenoles tipo EGCG de las hojas verdes, concluyendo lo que se había estado sosteniendo acerca de los atributos de esta planta:
  • La capacidad antioxidante de los EGCG es hasta 100 veces la de la Vitamina C.
  • La capacidad antioxidante de los EGCG es hasta 20 veces la de la Vitamina E.
  • La capacidad antioxidante de los EGCG es hasta 2 veces la capacidad antioxidante del resveratrol contenido en el vino tinto.
(De allí se desprende que el vino tinto contiene unas 50 veces la capacidad antioxidante de la vitamina C y 10 veces la de la vitamina E, ¡salud!).

4 comentarios:

  1. entonces Gran Gu? que hacemos? le damos al te verde o al vino? jijijijij

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  2. Hola Alejandro, lo conozco a través de Tibu, me gustaría empezar a tomar té verde con frecuencia, pero para mí su sabor es HORRIBLE, como que me quedo con el vino ;P

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  3. Hola, Mariángel

    Un placer saludarte.

    Tal vez el té verde con algo de azúcar, si morena mejor, pueda saberte menos horrible, mientras te acostumbras. Vale la pena aunque no sea sabroso. Y el vino tinto, no lo dejes, por supuesto.

    (¡Chévere el emoticon picando el ojo y sacando la lengua!)

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Alejandro